BarañainÂ
La secuencia de malos datos económicos de los últimos dÃas, con un déficit público crecido hasta el 11,4% del PIB y una cifra de parados superior a los 4,3 millones – que condicionará totalmente la polÃtica social para los próximos años-, ha empujado al Gobierno de Zapatero a recortar el gasto.
 En un claro intento de mostrar solvencia y credibilidad ante unos mercados desconfiados, el Gobierno ha querido enviar unas señales claras – plan de austeridad, reforma en el sistema de pensiones y cambios en el mercado laboral-, con las que además se marcan convenientes distancias, dicen, frente al ejemplo de la debacle griega, que amenaza con extenderse a otros paÃses de la eurozona. Y eso pese a que, como bien dijo Zapatero dÃas atrás en el foro de Davos, “España tiene un historial de paÃs serio†en el que “la deuda está veinte puntos por debajo de la media de la eurozonaâ€. Esa seriedad exige tomar medidas que pueden implicar un desgaste polÃtico ahora aunque sus beneficios se verifiquen en un futuro. En eso consiste, a veces, tomar la iniciativa polÃtica. Sigue leyendo