Fiestas

Teoura 

Las cuatro fases que marcan el ciclo lunar, de una duración total de 28 jornadas, determinaron hace tiempo que los hombres empaquetásemos en semanas de siete días el tiempo que pasa. Las civilizaciones antiguas dieron nombre a cada uno de esos siete días honrando a los cuerpos celestes que sus arúspices observaban, en los que personificaban a sus dioses.

Durante siglos se dio por bueno el cuento de que este tinglado del mundo se creó en seis días, y que el autor de la fechoría descansó el séptimo; de modo que, no queriendo ser menos y pese a la modestia de nuestras tareas, los hombres convinimos en la sabiduría de darnos un día de reposo al final de cada semana. En algunos idiomas incluso denominamos este día de asueto con el nombre del creador putativo: el domingo o diumenge es el día del dominicus, del señor; no así el igandea, que recupera el tema lunar; ni el sunday o sontag, referido aún al astro rey.

En definitiva, nuestros ritmos de trabajo y descanso nos recuerdan cada semana las raíces siderales y religiosas de la cultura en que vivimos.

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