Sinde-scargas

El crítico constructivo

Perdonen el chiste fácil del título que me sirve para manifestar mi alegría por el fracaso de la Ley Sinde en el Congreso, por dos razones fundamentales.

La primera, porque no es verdad que descargarse material de la red sea robar, ni siquiera cuando el material está protegido por derechos de autor: en todo caso sería hurto al no concurrir violencia. Pero es que tampoco es cierto que los derechos de autor sean sagrados tal y como los conocemos aquí y ahora. ¿Por qué los derechos sobre una obra literaria expiran en unos países a los 50 años y en otros a los 75? Aun considerando a Bruce Springsteen como autor de algunas de las más grandes canciones de la historia, ¿en qué piedra inalterable está escrito que merezca seguir cobrando royalties multimillonarios cada vez que alguien interpreta una versión de The River o la pone en la radio? Una cosa es que el modelo de negocio, del negocio millonario que hemos vivido en las últimas décadas, no se sostenga y, en consecuencia, en el futuro los actores, compositores y cantantes vayan a ver retribuidas sus creaciones en menor medida que hasta ahora, y otra bien distinta que la cultura, o la mitad de la cultura como se ha dicho, vaya a desaparecer. Eso es falso y cuando se dice a sabiendas de que lo es, el que lo dice miente.

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