Equívocos

Lobisón

 La macrofiltración de comunicaciones internas del Departamento de Estado ha producido algunos equívocos, en buena medida fomentados por los diarios elegidos por Wikileaks para su divulgación. El primero y más llamativo es el de que nada volverá a ser igual después de esta filtración. Probablemente, más allá de un efecto temporal de desconfianza en quienes deben ser los interlocutores de los diplomáticos norteamericanos, lo único que va a cambiar es el sistema interno de comunicaciones de la Administración de Estados Unidos.

Lo que se presenta como una hazaña en la lucha por la transparencia no es más que un ejemplo clamoroso de mal diseño del sistema, que permite a un joven soldado, Bradley Manning, robarse cientos de miles de documentos. Hasta ahora no hay razones para pensar que tenía una estrategia racional para mejorar el mundo, y más bien todo apunta a que lo hizo por el simple hecho de que podía hacerlo, por la misma razón que los hackers se meten en ordenadores protegidos para revelar fallos en la protección.

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