Frans van den Broek
De vez en cuando -quizá debiera añadir, muy de vez en cuando- cae en nuestras manos alguna novela que ejerce sobre uno el efecto que supongo tendrÃa un enamoramiento decimonónico: el de una absorción arrobada en otra intimidad que nos desvela. No todo es luces en esta inmersión empática, al contrario, mientras más uno se adentra en los espacios interiores del otro, más zonas de oscuridad y azoramiento se descubren, más rincones enmohecidos u olvidados, más signos de una humanidad lacerada por las aristas del mundo. Este es el caso de la excelente novela que quisiera comentar en estas lÃneas, «Purga», de la escritora finlandesa Sofi Oksanen, que ha tenido la acogida que se merece entre los lectores y la crÃtica internacional. Convertirse en un éxito de ventas no es una garantÃa de calidad, huelga decirlo, pero en este caso corresponde sin duda a la hechizante naturaleza del libro, que es más intensa cuanto más inesperada.