Carpetazo al monotema

Millán Gómez

Se despejó la incógnita. Zapatero anunció a primera hora del pasado sábado que no se presentará a la reelección en las próximas elecciones generales y, de este modo, abandona el timón socialista. Asimismo, también confirmó que no habrá adelanto electoral, en contra de las pretensiones del PP, y agotará la legislatura. Para ser un sábado hay que reconocer que no podemos decir que no hubo novedades importantes. El actual líder del ejecutivo ha demostrado a lo largo de su carrera política que su agenda personal no la marcan los medios de comunicación. Siempre se ha caracterizado por sorprender a la opinión pública. Cuando los medios anunciaban que su renuncia no se iba a producir en el pasado Comité Federal del sábado 2 de abril ha llegado Zapatero para nuevamente dar la sorpresa.

A partir de ahora, los medios informativos de este país tendrán que ponerse las pilas y cubrir el espacio que antes ocupaba el sempiterno debate sobre si Zapatero se presentaría o no. Esperemos que ahora leamos y escuchemos más análisis sobre la situación del país y menos sobre el morbo. La sucesión de Zapatero al frente del PSOE es, por supuesto, noticia pero eso no quita que deba ocupar un lugar secundario hasta las elecciones municipales y autonómicas del próximo 22 de mayo. ¿Por qué? Básicamente porque este país no está como para despistarse en cuestiones menos relevantes, porque hay unos comicios donde todos los ayuntamientos de este país y bastantes comunidades se juegan su futuro y porque desde el PSOE ya se ha avisado de que no habrá novedades sucesorias hasta pasada la cita con las urnas. No en vano, Rubalcaba ya confirmó en la SER que se sabrá si se presenta o no a las primarias (en consonancia con la historia de este partido habrá elección democrática interna) cuando los ciudadanos ya hayan votado el domingo 22 de mayo.

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