Asombros de la tercera España

Alberto Penadés

Hace unos días se recordaba en este blog algo relacionado con la épica de las guerras en la que participaron soldados españoles. Personalmente, cuando pienso en el periodo de los años 30 (y lo que sigue) lo que recuerdo es cuánta gente excepcional, pero normal y corriente, y gracias a dios nada épica, fue tragada por la historia y en todos los sentidos perdida para nosotros. Perdida, es importante ser consciente, pues hoy apenas sirven como ejemplos, en un puñado de casos notables, a los que no nos une continuidad institucional como sociedad ni como país.

La mayoría de los españoles, creo yo, y creían estas personas a las que admiro, aborrecían de los radicales que les llevaron a matarse. Mejor dicho, los despreciaban, pues si se los hubieran tomado más en serio tal vez habrían podido hacer algo más que huir, esconderse o morir.

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