Millán Gómez
Fantástica noticia la recibida en la mañana del jueves. La banda terrorista eta anunció a las patronales vasca y navarra (Confebask y CEN respectivamente) que “cancela†el “impuesto revolucionarioâ€, léase extorsión, a los empresarios que viven o trabajan en Euskadi y Navarra. Por lo tanto, su principal fuente de financiación queda momentáneamente detenida, salvo cambio de rumbo o excepciones sombrÃas, que no serÃa la primera vez. Objetivamente, es una información que viene avalada y comprobada por parte de las patronales. No ha sido una simple carta de eta sino que está verificada con hechos. Ha habido un trabajo previo de comprobación de las intenciones de eta. Que nadie se lleve a engaño. Quizás estos dÃas comencemos a escuchar en estos dÃas que la Confesbak y la CEN se han contentado con una simple cartita y demás paranoias. Forma parte del paisaje mediático de este nuestro paÃs. Qué se le va a hacer. Hay que convivir con él. Asà a todo, parece cuanto menos inverosÃmil que alguien que vive diariamente desde hace muchos años con la amenaza de una bomba, un disparo en la nuca (“ese método vasco de asesinarâ€, como dijo en su momento un medio internacional) o el secuestro. Un sector emprendedor y fundamental en el tejido económico vasco y navarro como es el empresariado, vÃctima real y potencia la sinrazón y barbarie terroristas, vive en la desconfianza continua. Ha medido muy bien sus pasos y ha confirmado algo que ya se barruntaba en los últimos tiempos. No nos ha cogido con sorpresa.