Carlos Hidalgo
El pasado domingo concluyó el 41º Congreso ordinario del PSOE, en el que pocos cambios sustanciales ha habido. Pedro Sánchez revalida su liderazgo, hace cambios menores en su Ejecutiva Federal, y anuncia una empresa pública de vivienda para tratar de influir de alguna manera en un mercado que se está haciendo cada vez más cuesta arriba para una gran mayoría de españoles.
De manera un tanto incomprensible, la organización del Congreso ha dejado que se les colara una enmienda de un sector de las feministas más veteranas del partido, que ha sido interpretada como un gesto de rechazo a las personas transexuales. Algo que espero que tenga poco impacto en las políticas reales, pero que sobre el papel supone un paso atrás para un partido que siempre ha estado orgulloso de ser pionero en el avance y en la ampliación de derechos en España. Aunque la verdad es que, estando en el documento aprobado por el Plenario, me da la impresión de que el partido en estos momentos es algo más o menos ornamental, supeditado a la acción de gobierno y que la acción real vendrá en los próximos meses, con las decisiones que tome el Gobierno de Coalición y cuando se inicien en cascada los procesos congresuales regionales, provinciales, municipales y locales. Sigue leyendo