De las redes que nos atrapan

Juanjo Cáceres

Desde que Jesucristo pronunciase las célebres palabras dirigidas a Pedro, en las que le proponía dejar de ser pescador de peces, para convertirse en pescador de hombres, somos víctimas de los creadores de redes y tratados, en general, como vulgares pescados. Hace ya algunos años que Manel Castells, en su célebre trilogía «La Sociedad de la Información», hizo un despliegue teórico sobre el funcionamiento de las redes y sus efectos sobre la estructura social, para mostrar como las nuevas redes de la comunicación habían empezado a tener un impacto significativo sobre la realidad. Así pues, puede que desde Pedro, el primer padre de una iglesia que fundó un tipo de religión, cuya estructura en red se desplegaría sobre el mundo antiguo primero y sobre el mundo medieval después, arrasando a todas las creencias anteriores a ella, pero sobre todo desde Castells, resulta difícil o imposible negar el poder e incidencia de las redes.

Hoy en días las redes se consideran problemáticas y son vistas con suspicacia desde múltiples perspectivas. No solamente por las «fake news», sino también por lo fácilmente que ponen en peligro la privacidad de las personas, los derechos esenciales de los menores y también por la combinación que forman con otro poderoso elemento: los smartphones. De hecho, la problemática de las pantallas en nuestra sociedad es indisociable del uso de las redes sociales, ya que, junto con los juegos, es el principal mecanismo de incitación continua al uso del dispositivo. Sigue leyendo