Verónica Ugarte
Los 100 primeros días del sexenio de los Presidentes mexicanos solían ser los días de demostración de poder. De dejar claro qué sectores estaban comprados, amañados. Qué movimientos se hacían en periódicos, sindicatos, sedes patronales. Porque un nuevo mandatario había llegado y era imprescindible estar a la orden del día y saberse en la fotografía de los nuevos afines servidores.
No han pasado esos primeros 100 días, y Claudia Sheinbaum ha tenido un bautizo de fuego como Presidenta. Contestar a las amenazas del nuevo inquilino de la Casa Blanca, quien llega más reforzado que nunca por desinformación, populismo y bravuconería.
Trump le ha dado de comer de nuevo a sus votantes nubes llenas de promesas como quien da golosinas envenenadas. Amenazar con subir los aranceles de manera unilateral y a discreción a los productos provenientes de su primer socio comercial ya no es populismo. Es una irresponsabilidad que deja en evidencia los años oscuros que ya estamos viviendo. Sigue leyendo