Millán Gómez      Â
La situación en el PP recuerda a los tÃpicos pantalones que solemos llevar de niños, aquellos que cuantos más parches tengan mejor. Parece que caemos a propósito con la excusa de colocar uno más en nuestro repertorio. El principal partido de la oposición sangra por varias heridas sin que su lÃder sea capaz de tranquilizar las aguas y poner un poco de autoridad (concepto tan venerado por la derecha). Y lo que es peor, no tiene pinta ninguna de que actúe y, cuando no le quede más remedio que hacerlo, será con mucho tiempo de retraso ofreciendo una imagen de pasividad que le debilita aún más.
Las polémicas declaraciones de Manuel Cobo, la situación en Caja Madrid y un nuevo capÃtulo de Producciones Ricardo Costa han centrado la actualidad en Génova, 13 durante la última semana. Esperanza Aguirre sigue haciendo de las suyas con tal de trepar y trepar hasta llegar a su Everest, es decir, alcanzar el liderato dentro de su partido. Para ello ha empleado todo tipo de argucias que, según apuntan diversas fuentes, han caÃdo en saco roto pues algunos dirigentes populares prefieren aún no introducirse de lleno en el debate de la sucesión y respetan con un protocolo de barro la gestión de Rajoy. Si éste comete próximamente nuevos errores otro gallo cantará.