MagallanesÂ
Hace unos meses todos seguimos las elecciones en Irán, agradablemente sorprendidos de que hubiese una democracia de verdad en el mundo islámico. HabÃa 4 candidatos: el presidente hasta entonces, Ahmadineyad, MoussavÃ, Karroubà y un cuarto de cuyo nombre no me acuerdo. El favorito del lÃder religioso supremo Jamenei era Ahmadineyad, más joven y procedente del cuerpo de los Guardianes de la Revolución, poder en la sombra en la democracia islámica. Las encuestas de opinión empezaron a mostrar que Moussavà y Karroubà estaban comiéndole el terreno al primero. A la semana de acabarse las elecciones, sin embargo, resultó que Ahmadineyad ganaba por amplia mayorÃa, incluso en las circunscripciones de donde procedÃan los otros. Fue bastante escandaloso y las protestas callejeras de los candidatos vencidos fueron impresionantes ocupando amplias avenidas de Teherán. El principal valedor de los derrotados, RafsanjanÃ, pidió a Jamenei que obligase a revisar los resultados. Todo fue en vano y las manifestaciones públicas fueron dispersadas por la policÃa y por el siniestro cuerpo de los Basiji, cuerpo policial al servicio de los Guardianes de la  Revolución.  Los candidatos derrotados denunciaron que muchÃsimos manifestantes fueron encerrados en mazmorras y muchos de ellos fueron apaleados, violados o sodomizados por los basiji. Hubo un muerto reconocido, sobrino de uno de los candidatos, y se denunció que habÃa habido algunos más.