Arzalluz, ese hombre

Millán Gómez

Puedo prometer y prometo que nunca más voy a decir la célebre frase de “no se puede caer más bajo”. Lo digo porque esta clase política nuestra tiene el don de la oportunidad. Así que confías un poco en ellos te dan la puñalada en un visto y no visto. La actualidad del jueves vino marcada por las declaraciones de ese intelectual de pedigrí llamado Francisco Camps donde, en un alarde de sosiego, acusó al portavoz socialista en las Cortes Valencianas, Ángel Luna, de querer asesinarlo. Así, sin escalas. Visto que Camps era el claro protagonista de la jornada informativa otra luminaria como Xabier Arzalluz sintió pánico al ver que llevaba tiempo sin aparecer en una portada. Así,  desde Tolosa para el mundo puso su granito de arena para el progreso de la sociedad internacional afirmando que el Consejero de Interior del Gobierno Vasco, Rodolfo Ares, y el Ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, “son el enemigo directo de este pueblo”. En vez de exigir que eta abandone las armas y que Batasuna haga política, uno de los dirigentes más importantes de la historia democrática de Euskadi carga precisamente contra los máximos responsables de la lucha antiterrorista. Como ven, todo esto tiene una coherencia abrumadora. Además, si se fijan en cómo emplea el lenguaje este sujeto comprobarán que habla en singular de dos personas, es decir, las incluye como si fueran un mismo individuo. Es buen ejemplo de lo que algunos entienden por democracia, o estás conmigo o contra mí. Toda la humanidad que está en mi contra es homogénea y lineal, no hay matices. “¿Para qué establecer diferencias?” te dirán ellos con esa prepotencia tan característica de los ignorantes. Y otra ronda para todos en el batzoki.

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