Un mínimo de justicia

Millán Gómez

El Tribunal Supremo ha confirmado la condena de tres años de cárcel por un delito de falsedad documental contra el general Navarro y de 18 meses a sus dos subordinados José Ramírez y Miguel Sáez por su responsabilidad en el accidente del Yak-42. Navarro tendrá asimismo que abonar una multa de 1.800 euros y el pago de una indemnización de 10.000 euros para cada una de las familias de las víctimas.

La noticia es positiva pero insuficiente. Positiva porque supone que uno de los responsables de una de las mayores catástrofes de los últimos años en España no se va de rositas. Pero también es insuficiente porque el principal responsable, el ex – Ministro de Defensa, Federico Trillo, sigue saliendo indemne de semejante tragedia. Es más, es el portavoz de Justicia del Partido Popular (PP). No puede ser portavoz de Justicia alguien tan injusto. Este cargo es una ofensa a las víctimas que tuvieron que enterrar dos veces a sus familiares, con nocturnidad y alevosía, recibiendo acusaciones durísimas por parte de las autoridades y, sobre todo, recibiendo cadáveres que no eran los de sus seres queridos. Les dijeron de todo, desde que estaban politizados hasta recibir la humillación de que les dieran una tarjeta de un psiquiatra cuando denunciaban, como así se ha demostrado posteriormente, que en esas cajas no estaban los cuerpos de sus familiares.

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