Sicilia
En la segunda mitad de la década de los 90, John Singleton, director negro americano de cine independiente, describió en la pelÃcula del mismo tÃtulo de este artÃculo, cómo la exclusión o vulnerabilidad social hacÃa presa fácil a algunas personalidades de ideologÃas simplistas y extremas, pudiendo transformar a jóvenes aparentemente normales en vÃctimas y simultáneamente, en instrumentos del odio racial. En los Estados Unidos son más constantes las consideraciones acerca del equilibrio delicado que hay que mantener en una sociedad con gente proveniente de diferentes etnias o culturas. Se les atribuye pues, cierto tiento a la hora de manejar potenciales conflictos.
Sin embargo, la realidad se giró para morder en la tragedia de Tucson del pasado fin de semana. No es la primera vez que en Estados Unidos experimentan situaciones similares, no es la primera vez que un perturbado armado carga contra una multitud. En los últimos cuatro o cinco años, sin escarbar demasiado en las hemerotecas, puede recordarse la matanza perpetrada por un soldado médico de origen árabe en Fort Hood, o la masacre causada por un estudiante de origen coreano en la universidad donde estudiaba. Remontándonos algo más en el tiempo, Timothy Mc Veigh voló en Oklahoma un edificio federal en los 90 causando en torno al centenar de vÃctimas.