Melancolía

Lobisón

Durante décadas hemos leído historias del período de entreguerras y de la crisis del 29 que nos daban la ilusión de que aquellos desastres podían haberse evitado fácilmente. El héroe de la época era John Maynard Keynes, y el problema era explicar por qué sólo en un lugar tan improbable como Suecia se había adoptado un programa keynesiano. El New Deal de Roosevelt había sido también inicialmente una respuesta adecuada, pero el giro hacia el ajuste fiscal en 1937 había vuelto a hundir la economía.

Para explicar por qué no hubo más gobiernos keynesianos se ha recurrido a las instituciones de gobierno de la época, que habrían bloqueado la adopción e incluso la discusión de las políticas de expansión. Por ejemplo en Gran Bretaña, donde no se puede decir que tales ideas fueran desconocidas: el partido liberal —ya entonces minoritario—las había llevado en su programa electoral. Pero no se habla normalmente de la necesidad de convencer a los electores o de los efectos laterales sobre la moneda nacional.

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