Lobisón
Mientras el agujero negro de la deuda griega amenazaba con engullir también a España y a Italia, Aguirre y Cospedal, con esa admirable disciplina comunicativa que cultiva el PP, salieron a decir que lo que España necesitaba era un anticipo electoral y un nuevo gobierno que restableciera la confianza en la economÃa española. El propio Rajoy envió un mensaje en el que respaldaba la solidez de nuestro paÃs y recordaba que existÃan personas preparadas que podÃan restaurar la confianza en él. Adivinen a quién se referÃa.
La idea suena cómica pero tiene una base real: la incertidumbre polÃtica puede hacer que los inversores nacionales pospongan sus decisiones o que los inversores internacionales duden de la capacidad de los gobiernos para sacar adelante sus programas económicos. Pero este razonamiento tiene sus limitaciones. Una vez que la derecha portuguesa formó nuevo gobierno, la embestida de Moody’s ahuyentó a la famosa confianza de los mercados (el hada de la confianza, en expresión de Paul Krugman).