José S. MartÃnez
Ya que estamos ante la caÃda del Imperio Romano, nada mejor que dedicarse a las orgÃas, eso siempre estará en nuestra mano. Para darle alguna vuelta a esto de la sexualidad, aprovecho este blog para reflexionar sobre estos asuntos placenteros.
Es divertido esto de jugar con las palabras, para condensar lo que quiero contar, que el porno hace tiempo que entró en la cultura popular. En el muy recomendable documental «Inside Deep Throat», en el que se muestran los comienzos del porno como parte de la cultura de masas, cuenta cómo algunos de los protagonistas de aquella época creÃan que el cine comercial estándar (main stream) terminarÃa por incorporar el porno. Era una posibilidad, pues los estrictos códigos de la autocensura que acompañaban al cine made in Hollywood casi desde su inicio se estaban relajando (código Hays). Pero no ha sido asÃ. Más bien al contrario, por lo menos en el cine americano, los temas sexuales son tratados ahora con más recato que en entre finales de los 60 y principios de los 70 (es una apreciación personal, puede que equivocada). Ciertamente esto no es asà en todos los paÃses, por ejemplo, en el nuestro el sexo que antes se clasificaba como ‘S’ está integrado en el main stream. Pero no sucede lo mismo en el porno. Que yo recuerde, sólo he visto escenas tÃpicamente porno en pelÃculas distribuida en el circuito comercial y de festivales culturetas en dos pelÃculas de Lars Von Triers, Los idiotas y Anticristo.Â