Compromiso, galleguismo y vejez moderna

Millán Gómez

Tras casi una vida dedicada a la función pública, Manuel Fraga abandona la política. 89 años le contemplan. No abandona por decisión propia ni por hastío, sino por problemas de salud. Han sido muchos los rumores sobre la salud del dirigente conservador durante los últimos tiempos. Algunos incluso llegaron a presagiar una trágica noticia. Afortunadamente, el propio Fraga salió a la palestra pública para desmentirlos. Una caída en su domicilio le hizo pasar por el quirófano. Su cuerpo no aguanta ya el vaivén político y ha dicho «basta» cuando su mente seguía todavía sana y sin ganas de retirarse. Su deseo no ha sido cumplido pero, lógicamente, ya ha dedicado suficientes años a su verdadera pasión. Más allá de la ideología de cada uno y ustedes saben que estoy alejado de él, su compromiso con la política ha sido continuo, no tanto, ni mucho menos, con la democracia.
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