Un acto más de campaña

Aitor Riveiro

El debate que enfrentó el lunes a los dos candidatos a presidir el próximo Gobierno de la nación no sirvió para mucho. El veredicto casi unánime es que el presidente del PP, Mariano Rajoy, ganó el duelo a los puntos. Por poco, pero ganó.

¿Qué quiere decir que ganó? Ni más ni menos que los 90 minutos de enfrentamiento catódico no sirvieron para que el candidato del PSOE, Alfredo Pérez-Rubalcaba, hiciera mella en la holgadísima mayoría que todos los sondeos vaticinan para los ‘populares’. Es posible que haya gente que piense que el que ganó a los puntos fue Rubalcaba. Para el caso es lo mismo: quedan cinco días menos de campaña y el candidato socialista ha perdido la que parecía era su única oportunidad de cambiar el rumbo de las elecciones del próximo día 20.

Ambos contendientes hicieron lo esperado. Rubalcaba puso en su punto de mira las vaguedades programáticas de su rival, mientras Rajoy se concentraba en no cometer errores de bulto. Ya en el primer tramo del debate se vio claramente que la estrategia del PSOE era errónea y la del PP muy acertada. Mientras el candidato del PSOE atacaba las medidas que supuestamente va a aplicar Rajoy cuando llegue a La Moncloa, este se limitaba a despejar, sin entrar mucho en la batalla, sabedor de que cada minuto que pasara era una opción menos para su rival. Por eso, por momentos, pareció más una suerte de debate de investidura. No es tampoco muy grave puesto que los españoles ya ven a Rajoy presidente del Gobierno, a tenor de las encuestas publicadas en las últimas semanas.
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