Derrota merecida, victoria por fidelidad

Millán Gómez

Victoria contundente del PP o, lo que es lo mismo, derrota estrepitosa del PSOE. Síntesis del domingo electoral. Consecuencias de una crisis que se ha llevado por delante a gobiernos de toda ideología. Resumen de una jornada donde los españoles han castigado la nula gestión de la crisis económica del Gobierno socialista y premiado a una oposición que ha hecho del silencio, ese defecto político, una virtud en términos cuantitativos. Ha perdido quien lo merecía y ha ganado quien no lo merecía. El nuevo Congreso será menos bipartidista, fantástica noticia.

Sin entrar a valorar cambios en la Ley Electoral, todo es susceptible de mejora, Izquierda Unida (IU) ha visto traducido en una subida exponencial el lógico trasvase de votantes de izquierdas descontentos con el Ejecutivo de Zapatero. En este ámbito, la coherencia se impuso. Más sorprendentes resultan los 16 diputados obtenidos por CiU, a pesar de los recortes aplicados desde que la Plaça Sant Jaume es monocolor convergente. Han aumentado en seis escaños sus resultados de 2008. Las posibles razones se encuentran, nuevamente, en un castigo al PSC por los sucesivos tripartitos y la gestión desde Moncloa, el voto conservador para frenar al PP y por la llegada de voto soberanista desde ERC. Como comprenderán, es bastante difícil pensar que ICV haya “cedido” papeletas a CiU. UPyD, ese partido sin programa, también sube en votos y escaños haciéndose con uno en Valencia.

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