Suspenso, vagancia y mercados

Millán Gómez

Hoy, los ciudadanos españoles están convocados para votar. El contexto económico es sumamente delicado con un país con la prima de riesgo disparada y cinco millones de parados. La situación internacional no colabora y se extiende entre la opinión pública la  fundada idea que los mercados, ese sujeto intangible del que todos hablan, son los que deciden por nosotros. Es decir, los que mueven el dinero son quienes gestionan las políticas de los representantes elegidos directamente (sic) por el pueblo supuestamente soberano. Las generales llegan con un gobierno socialista en caída libre y sin credibilidad alguna y una oposición popular de la que se desconocen sus propuestas. El debate semántico, las faltas a la verdad (intencionadas o no, que cada cual juzgue por sí mismo) del Ejecutivo y su gestión de la crisis complican al PSOE facilitarles una nueva oportunidad. No ayuda tampoco un Partido Popular mucho más interesado en el poder que en resolver la crisis, si es que están decididos a solventar esto último. Los socialistas, tras una notable primera legislatura, llegan a estas elecciones con un suspenso evidente apoyado en datos. Solo cuentan con el aval de su irreprochable y definitiva política antiterrorista. Curiosamente se presentan por los dos principales partidos dos partícipes en el final del terrorismo etarra pues tanto Rajoy como Rubalcaba han sido Ministros del Interior. Uno agilizó su final y otro le dio la estocada definitiva. Como transfondo está el movimiento “indignado”, lógico en su origen, necesario en su existencia, discutible en sus propuestas y reprochable en su actitud con los medios. Lo más probable es que el PP venza con mayoría absoluta. Y con notable suficiencia superando ampliamente los 176 escaños.

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