Tiempos difíciles

Barañain 

EL FRACASO DE LA POLITICA 

Se ha confirmado lo que se preveía (aunque no se adivinara el tamaño de la debacle). Y desde mucho antes de que se iniciara la campaña electoral. Desde el inicio de la crisis, hemos asistido al castigo de los electores  de cada país al gobierno de turno. Tanto si este era conservador como si era progresista. Daba igual. Se ha cambiado a los gobiernos no en base a un proyecto diferente para encarar la crisis, sino como si al hacerlo así se intentara espantar algún maleficio. Cambiar por cambiar, a ver si así la cosa funciona mejor. Como si los éxitos políticos dependieran de una mayor o menor habilidad o de la suerte de tal o cual líder. La alternancia es esencial a la democracia pero ahora parece haberse convertido en un fin en sí misma, algo desprovisto de cualquier contenido político.  Donde cabría esperar cálculo racional sobre ventajas e inconvenientes o  debate entre visiones ideológicas contrapuestas, ahora se impone una especie de pensamiento mágico. No es de extrañar que algunos partidos ni siquiera se esfuercen en presentar un programa concreto para convencer. El electorado -o una parte sustancial- no está esperando ser convencido.

Sigue leyendo