¡Ánimo!

LNBL

La esperanza es lo último que se pierde y en este país parece que nos hayamos olvidado. En serio, la situación económica es muy mala, y todavía no ha tocado fondo, pero lo peor es el decaimiento general, la depresión colectiva en la que estamos cayendo, el absentismo vital que está permeando nuestros poros, como si fuera irremisible que el apocalipsis se desplomara sobre nuestras cabezas.

El histrionismo de los medios de comunicación tiene mucho que ver porque una cosa es perder el puesto de trabajo y otra mucho peor estar oyendo todo el día en toda radio o televisión que se precie, que no hay ninguna posibilidad de encontrar otro empleo o siquiera de montárselo en plan autónomo por falta de crédito. El que tiene trabajo tiene trabajo todavía, acepta los retrasos de la nómina sin rechistar y firma donde haga falta una reducción salarial con tal de poder seguir trabajando. Por no hablar de los pensionistas, que temen tener que dedicar sus pensiones a gastos sanitarios otrora gratuitos, en tanto duren, porque sin duda bajarán.

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