Carlos Hidalgo
Este fin de semana el Gobierno Trump ha proseguido con su ataque en varios frentes contra los enemigos internos y externos de su régimen: ha empezado la purga de funcionarios en el Departamento de Justicia, en el Pentágono, en el FBI y en el Estado Mayor, ha dado acceso a los técnicos de Elon Musk a los sistemas de pago del gobierno federal, sin que realmente tengan autorización para ello; ha anulado y revertido todos los programas de igualdad y no discriminación en las administraciones federales, está borrando masivamente datos sanitarios del centro nacional de control de enfermedades, ha culpado falsamente de un accidente de aviación a un piloto militar fallecido al llamarle discapacitado (sin serlo), ha mandado al servicio de inmigración, ICE, a hacer redadas y deportaciones masivas, ha acusado a todos los inmigrantes ilegales de ser narcotraficantes, violadores y asesinos, ha seguido con sus amenazas contra sus aliados y ha firmado una subida de aranceles del 25% a los productos que provienen de Canadá y México, además de otra del 10% a los productos que vienen de China.
En el tema de los aranceles es gracioso comprobar como algunos de los valedores económicos de las políticas de Trump, como los analistas de Goldman Sachs que, pese a que Trump llevaba tiempo anunciando dicha guerra arancelaria, no la incluían en sus análisis y si lo hacían, era con porcentajes sustancialmente menores a los que han sido firmados durante este fin de semana. La reacción de dichos analistas no ha sido la de reconocer que se habían equivocado, sino mantener que en la práctica los aranceles serán menores. Buena suerte con eso. Sigue leyendo