Senyor G
Murió hace ya un mes Jean Marie Le Pen, el líder de la ultraderecha francesa e inspirador, a alimón con el MSI, de la puesta al día de muchas de las organizaciones de ese espectro en Europa occidental, con claras ligazones y simpatías con camisas negras, pardas y azul marino. Su hija, heredera de la formación y el espacio en Francia, antes eran el Front y ahora como Rassemblement, buscando otra gama de colores, o con tonos más suaves, se despidió en redes como hija y no recordó que políticamente lo expulsó de su partido por unas opiniones sobre las cámaras de gas de los campos de concentración nazis. No me voy a meter en ese berenjenal, por lo menos no hoy. Sus declaraciones del estilo o justificativas de los crímenes del nazismo y afines, por más abyectas que sean no dejan de ser opiniones. Me parece que no es lo peor que haya podido hacer, son otros actos sobre los que creo que no se ha acabado de profundizar en estos días.
Vistiendo el uniforme del Ejército francés.
Jordan Bardella, el presidente de su renovada formación lo presentó con aparente neutralidad diciendo que “Vistiendo el uniforme del Ejército francés en Indochina y Argelia, tribuno del pueblo en la Asamblea Nacional y en el Parlamento Europeo, siempre ha servido a Francia, defendido su identidad y su soberanía.”. Y aquí hay mucha chicha para hablar. Pues sí, con el uniforme francés estuvo operando en lo que Francia llamaba Indochina, y los patriotas de la zona que defendían su propia identidad y soberanía llamaban y llaman Vietnam. Y con el uniforme francés operó en Argelia, concretamente con el de paracaidista, que cayeron allí para poner orden. No sé si se adaptó mucho a esos países o siguió con sus propias costumbres, o si hizo gala de la mejor educación y saber estar. Sigue leyendo