Hora de terminar con esto

Carlos Hidalgo

Almeida, ese alcalde que intenta poner su firma a Madrid con algún gran proyecto, por lo general ridículo, ejecutado torpemente y causando enormes problemas a sus conciudadanos. Ya sea la construcción de una noria, poner una mascletá a la orilla del río o soterrar la M-30 a la altura de Ventas, causando atascos que afectan a toda la ciudad.

Almeida, ese alcalde que se ufana de que no sólo acusan y expulsan a las personas sin techo en su ciudad, sino que además ahora arrojará a la basura sus pertenencias sin aviso previo. Por supuesto, los servicios sociales del Ayuntamiento están externalizados y bajo mínimos. Y la política de vivienda del alcalde, como él mismo se encargó de propagar por X, el antiguo Twitter, se resume en una sola palabra: nada.

Almeida, que presume de su mayoría absoluta para decir que ha sacado adelante los presupuestos de la ciudad, pero que luego los maquilla, cambiando partidas de sitio o los ejecuta chapuceramente. Por poner un ejemplo. El presupuesto total para equipamientos de los centros culturales del distrito de Moratalaz en este año es de 11,67 euros. Para todo el año, ni siquiera para un mes. Y para los dos centros del distrito, así que estará por ver cómo se los reparten porque, por supuesto, todavía no se han ejecutado.

He ahí al ayuntamiento con más presupuesto de España y cuyo alcalde más veces sale por la tele. Por lo general para bochorno de todos los madrileños y madrileñas.

Igual de chapucera es la recaudación. Sabiendo que el Gobierno de España es quien más contribuye a sus arcas, Almeida presume de bajar tasas municipales, pero es que luego es incapaz de aplicarlas bien. La Agencia Tributaria del Ayuntamiento de Madrid es un monumento al despropósito, pasando recibos dos veces, no domiciliando pagos y luego exigiendo intereses por impago a las personas que habían cumplido puntualmente con sus obligaciones.

Luego está la Policía Municipal de Madrid. Si algo nos han enseñado casos como el del Sheriff de Coslada o la trama de amaño de oposiciones en la Policía Municipal de Lugo, es que, si no se fiscaliza y gestiona adecuadamente a ese cuerpo policial, se corre el riesgo de que se convierta en lo contrario a lo que debe ser una policía: una organización que vela por intereses privados en lugar de los públicos. Todo esto se sabe y a todo esto le ha echado tierra el alcalde, tomando pocas o ninguna medida.

Informática del Ayuntamiento de Madrid es otro pozo de oscurantismo. Una agencia que funciona tan mal y tan a rastras como todas las que dependen del pintoresco alcalde madrileño. Tras haberse demostrado que en ella hay personajes que se han llevado todo lo que no estaba atornillado al suelo, se les mantiene en sus puestos para que tengan tiempo de conseguir un destornillador y terminar de expoliar recursos públicos.

Lo peor es que la prensa que cubre Madrid ya se ha insensibilizado a todas estas tropelías y es más fácil que el alcalde aparezca en ellas despotricando contra el presidente del Gobierno o pegando balonazos a niños pequeños, que rindiendo cuentas por su gestión.

Y por ello, ahora que los partidos que están en la oposición, van a elegir a sus candidatos y candidatas, sorprende la sordina que se pone en los diarios madrileños a estos procesos, mientras que cada vez que Rufián o Bob Pop se hurgan la nariz, son portada en esos mismos medios.

Francamente, ya es hora de que Madrid se libre de la maldición de este alcalde y de su tropa de abúlicos y malhumorados zampabollos.