Hablemos del Congreso del PP, por hablar de algo

Carlos Hidalgo

No quiero hablar de lo de Bucha porque ya lo han hecho antes y mejor que yo. Y también porque tanto horror se me ha hecho bola, definitivamente. Entiendo que la gente se desconecte de la actualidad, abrumada por ella. Pero como ya hablé de eso, hablaré del Congreso del PP, que ya empecé a hacerlo hace unos pocos días o hace mil años y el tema merece continuación.

Pues el caso es que, como sabréis, este fin de semana se ha celebrado un congreso del PP en Sevilla. El congreso en el que extraer por fin los puñales de la espalda de Casado y proclamar a Feijóo como líder de consenso, con una unanimidad al gusto del nuevo líder. Sigue leyendo

Quid después del horror de Bucha

LBNL

El horror de Bucha en las inmediaciones de Kiev, con cientos de civiles asesinados a sangre fría por las tropas rusas en retirada, ilustra brutalmente la destrucción provocada por la invasión que Putin decidió, por sus santos cojones, el pasado 24 de febrero. Y acelera su defenestración, para la que ya no había vuelta atrás. A finales de la semana pasada, la Unión Europea, principal exportador a Rusia y su principal cliente energético, no se planteaba adoptar sanciones adicionales más allá de cerrar flecos. Pero ahora el embargo de las importaciones de petróleo ruso, y hasta del gas, vuelven a estar sobre la mesa (cfr. las reacciones de los ministros de Exteriores y Defensa alemanes de ayer).

Si el Kremlin tuviera un ápice de bondad – o sensatez – habría reaccionado a las imágenes de ayer ofreciendo su colaboración a una investigación independiente, mostrando también su disposición a castigar a cualquiera de sus soldados que pueda haber participado en crímenes de guerra. Al contrario, se apresuró a denunciar una supuesta campaña de desprestigio protagonizada por actores… Cuando la cagas, sostenella y no enmedalla te acaba saliendo todavía más caro. Especialmente si tu ejército, además de genocida, es un desastre. Y lo es. Y mata civiles, cientos de ellos, porque no es capaz de conseguir derrotar al ejército ucraniano. Sigue leyendo

Legalidad y legitimidad (y III)

Arthur Mulligan

Los motivos por los cuales se atribuye legitimidad a un ordenamiento son muy diversos, el más antiguo y general, y también más eficaz modo de legitimación de un cierto orden es el que tiene lugar por la tradición. En este sentido se habla por los teóricos del Estado con bastante razón de la “fuerza normativa de lo fáctico”. Dentro de varias representaciones de ordenamientos, presenta, sin duda, siempre singular relieve aquel que puede pretender la santidad de lo que siempre ha sido así; como su santidad se halla, para la mayoría, fuera de toda discusión, la legitimidad que se basa en la tradición no aparece, por lo regular, ni afirmada ni negada por la conciencia. La validez legitimada por la tradición aparece, casi siempre unida a una validez basada en la creencia de raíz sentimental de que el fundador de tal o cual ordenamiento era un elegido y poseía una gracia especial o singulares capacidades. A medida que progresa la cultura racional se apela, para legitimar los resultados a principios morales, siendo un ejemplo clásico de esto el que ofrece, ya desde los estoicos, el derecho natural.

La legitimidad de un orden social institucionalizado tiene carácter decisivo para las pretensiones de validez y de poder de aquella autoridad político social que lo instala y actúa. Un orden social constituido por reglas cuya observancia es exigida, es la forma de manifestación necesaria de toda dominación permanente. Lo que desde arriba aparece como dominación, visto desde abajo se presenta siempre como ordenación normativa. Ninguna organización autoritaria puede asegurar su poder y sus normas exclusivamente con su aparato coactivo. Precisa siempre buscar una legitimación, es decir, esforzarse por integrar a los súbditos en una comunidad de voluntad y valores que ennoblezca sus pretensiones de poderío; lo que significa que debe intentar justificar sus pretensiones de dominación mediante contenidos ideales y hacer que los súbditos las acepten interiormente como una obligación normativa. Sigue leyendo

Todos somos Will Smith

Juanjo Cáceres

La vida, en ocasiones, te golpea fuerte. Otras veces no es la vida. Puede ser un señor alto, apuesto, con más medio siglo de vida a sus espaldas. Y que lo haga como reacción a un comentario. O a un escarnio, de hecho, realizado sobre un miembro de su núcleo familiar. Si ello sucediera en el interior de un bar y sus protagonistas fueran personas anónimas, la cosa apenas pasaría de anecdótica para los allí presentes. Que suceda, en cambio, ante las cámaras de todo el mundo y que el hombre apuesto sea un actor estadounidense de prestigio internacional, convierte la cuestión en un asunto de relevancia global.

El fenómeno tiene su interés antropológico. Ya de entrada, que en pleno conflicto armado entre Rusia y Ucrania, la violencia que más llame la atención sea la de un señor dando una bofetada a otro, resulta un tanto sorprendente. Que de repente el mundo se quede atrapado entre dos paradigmas moralizantes, también lo es. Por un lado, los que dicen que está mal; por el otro, los que aseguran que está bien. De fondo, discusiones nuevamente bizantinas sobre el género, la salud mental, los trastornos alopécicos, los roles familiares, la relación de pareja, el bullyingSigue leyendo

“Núñez Feijóo ha restablecido el orden”

Carlos Hidalgo

Estas palabras las pronunció el exministro José Manuel García-Margallo para congratularse acerca del cambio de etapa que el PP está a punto de culminar. Justo después de quejarse de que su partido había pasado por una “etapa muy convulsa”. Curiosas palabras, si recordamos que el exministro se había presentado a las primarias “populares” y que apoyó a Pablo Casado dentro de la coalición de cargos intermedios que se confabularon contra Soraya Sáenz de Santamaría.

Y es que Casado salió elegido gracias a Esperanza Aguirre, María Dolores de Cospedal, el mismo García-Margallo y, en general, todo el PP que se oponía a las pretensiones de la ex vicepresidenta de modernizar al conservadurismo español y, de paso, purgar la corrupción que acosaba y aún acosa a su partido. Sigue leyendo

Putin recula… y lo que le queda

LBNL

Habrán visto que Rusia ha anunciado que pasa a concentrarse en la “liberación” del Donbás. Yo también le comenté a un amigo hace años que iba a concentrarme en una compañera de clase dejando de lado mi plan de ligarme a Claudia Schiffer. A la fuerza ahorcan… Putin quería cambiar el gobierno de Ucrania y entronar a algún afín, como su amigo Viktor Medvedchuk, oligarca íntimo al punto que es padrino de uno de sus vástagos. Pero no ha podido tomar Kiev y vista la resistencia ucrania y la incapacidad del ejército ruso, parece que no va a poder tomarla nunca. Si “liberar” el Donbás hubiera sido su objetivo, habría centrado la ofensiva exclusivamente allí, bien en la extensión de su dominio a la totalidad de los oblasts (provincias) de Luhansk y Donetsk, bien en la toma del corredor del sur de Odessa a Donetsk, pasando por Mariupol. Pero hasta esto último también esta en duda porque sus tropas no consiguen cruzar no se qué rio que resulta imprescindible para llegar hasta Odessa. Así que paso de Claudia Schiffer y me centro en lo único que me queda: masacrar Mariupol y las ciudades cercanas.

Algunos piensan que la renuncia de Putin podría ser un primer paso hacia el fin de la guerra. No me lo parece porque Ucrania nunca va a aceptar la soberanía rusa sobre el Donbás y Crimea. Y Occidente tampoco. Así que como mucho alto el fuego, es decir, paramos los combates y las espadas en alto, como las dos Coreas desde los años cincuenta. Pero es que tampoco está claro que vaya a poder tomar la mayor parte del territorio del este de Ucrania. La resistencia ucraniana sufre grandes bajas pero recibe suministros ingentes y las bajas rusas son igual o mayores. Y la población local, eminentemente ruso hablante, se resiste como gato panza arriba a la invasión, incluso en las localidades conquistadas. Sigue leyendo

Algunas cosas a leer estos días sobre Ucrania, las izquierdas y el Westplaining

Lluís Camprubí

Lo primero, para entender los horrores de la guerra, poniendo el foco en Mariupol, es necesario leer la crónica de AP (Associated Press) y también el testimonio vivencial de sus periodistas.

Intentando buscar horizontes de solución y/o al menos de evitar una escalada a confrontación global, siempre es de interés leer los apuntes del Crisis Group y también algunas recomendaciones de Steven Pifer para evitar la confrontación Rusia-OTAN. Es muy sugerente la entrevista (hay transcripción y podcast) a Emma Ashford sobre el análisis del conflicto y por dónde puede transitar su potencial resolución. Además, en concreto, sobre la necesidad de atender la solicitud de enviar armas por parte de los ucranianos para su legítima defensa y resistencia, esta columna de Kristian Herbolzheirmer (Director del ICIP) o se puede escuchar esta reflexión de Ernest Urtasun. Y sobre las derivadas para la política de seguridad y defensa europea, vale la pena esta columna de Joseph H. Weiler y por supuesto empezar a profundizar en el Strategic Compass como guía de la acción exterior y de seguridad de la Unión. Sigue leyendo

España avala que el Sáhara sea una autonomía marroquí

Senyor G

Con este titular en la portada del El Periódico del sábado me enteré yo de semejante cambio de posición de nuestro gobierno y parece que nuestro país. En el interior el titular en la misma línea neutra y aséptica “España respalda en un giro histórico el plan autonomista del Sáhara”, y en este caso los subtítulos “El Gobierno cambia su postura y apoya la propuesta de Marruecos / Sánchez visitará Rabat y la Moncloa subraya que se abre un ‘nueva etapa’ entre ambos países sin acciones unilaterales”.

Uno, militante de IU desde hace muchos años, y fan ya antes, y que sigue recordando como nos trataba la prensa amiga cuando la prensa escrita era algo con muchísimo más poder en el país que ahora. De hecho aún a día de hoy, y de ayer, hay quien hace la misma caricatura de un Anguita intransigente por hablar precisamente de programa y de acuerdos. Son cosas que pasan, el presente y pasado de crisis y precariedad actual quizás tenga que ver mucho con los acuerdos programáticos entre CiU y Felipe, y no con referencias vacías (¿lacanianas?) a modernización, flexibilidad y progresismo. Sigue leyendo

Hablar no es rendirse

Carlos Hidalgo

Que la política española suele estar tensa no es ninguna novedad. La llamada “crispación” lleva presente en la política española desde mediados de los años noventa del siglo pasado, si no antes. Pero esta crispación, basada en el pernicioso principio de que todo vale para lograr el poder, va calando de otras maneras, con argumentos manidos y aparentemente razonables, pero que llevan en sí mismos la semilla de más crispación aún.

Hay uno que no es nuevo, sino que viene desde los tiempos de Franco, en los que la política y la democracia eran una cosa muy fea. Y el poder había que dejárselo a la gente de bien y de buena familia. Y es el argumento de que todo aquel que se mete en política es sospechoso, que es un inútil sin méritos, que no tiene ideales en realidad y que es un aprovechado. Sigue leyendo

El follón del Sahara

LBNL

Gran escándalo en la península por el cambio de posición español sobre el Sahara. En realidad, la carta de marras solo oficializa lo que viene siendo la posición española desde hace años, al menos desde el Gobierno Zapatero. Otra cosa es que no se haya oficializado y, de boquilla, hayamos seguido defendiendo la celebración de un referéndum. Como hacía EE.UU. hasta que Trump reconoció la soberanía marroquí sobre el Sahara a cambio de que Marruecos reconociera a Israel. El Gobierno Sánchez no ha ido tan lejos pero la solución “autonómica” presupone la soberanía.

La izquierda se escandaliza por la traición al pueblo saharaui, la derecha por la ruptura del consenso en política exterior. Pero lo cierto es que el pueblo saharaui estaría mucho mejor bajo una autonomía marroquí, en condiciones, que con otras cuantas décadas enrolados en el corrupto Frente Polisario y/o hacinados en los campos de refugiados de Tinduf, como rehenes de Argelia para usarlos a conveniencia en su enfrentamiento sempiterno con Marruecos. Como también es cierto que la derecha no querría un referéndum de autodeterminación que daría alas al “derecho a decidir” dentro de la península. Una cosa es que los saharauis tengan derecho a vivir en paz y libertad y otra bien distinta que tenga el más mínimo sentido un Estado independiente saharaui sobre un cacho de desierto. Sigue leyendo