MartaÂ
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Cada año se sucede el mismo ritual: con las campanadas del reloj de la Puerta del Sol, normalmente a destiempo, ya sea en el segundo cuarto o cuando ya ha sonado la tercera campanada, comemos o engullimos las uvas, para a continuación besar y abrazar a los que están alrededor nuestro mientras farfullamos: belizñomuevo, puesto que todavÃa tenemos la fruta en la boca, enviamos mensajes por el móvil e intentamos, infructuosamente, llamar a alguien por teléfono.
Otro ritual de estas fechas consiste en la elaboración, ya sea por escrito o mentalmente, de modo más o menos consciente, de una lista de buenos propósitos para el año recién comenzado. Este año sÃ, voy a hacer lo que me proponga y, de paso, voy a comerme el mundo. Allá van tres ejemplillos.