La esperanza dimite del PP

Mimo Titos

Empate técnico decían algunas encuestas mientras Mariano acusaba a Zapatero de generar una crisis colosal, Acebes le llamaba mentiroso por los contactos con ETA y Zaplana se limitaba a declarar que esperaba instrucciones de Rajoy sobre su futuro. En cambio, Esperanza Aguirre y Ruiz-Gallardón llevaban varios días rumiando en silencio y maniobrando para perfilar los suyos. El mundo seguía girando al margen del PP. La Fiscalía ultimaba la demanda de ilegalización del PCTV, a la que seguirá la de ANV la semana que viene, los mercados bursátiles se hundían por la crisis de liquidez y el Presidente del Gobierno se reunía en Madrid con el Secretario General de la ONU y varios dirigentes internacionales que participaban en el primer Foro de la Alianza de Civilizaciones, tras haber subrayado en su Plenario el ánimo de paz y entendimiento entre los pueblos, culturas y religiones que inspira la política exterior española.

Y de repente estalló el terremoto político. El primer temblor se sintió por la mañana cuando se supo que Pizarro iría de número dos por Madrid, con vocación de Vicepresidente económico del Gobierno popular que no llegará a ser. La jugada era clara en opinión de los opinadores habituales: Gallardón iría tercero o cuarto, en una suerte de decisión salomónica entre su repetida solicitud de ir segundo en la lista y la oposición soterrada de Esperanza Aguirre a permitir que quedase mejor postulado que ella en la cada vez más próxima sucesión de Rajoy como líder del partido. El PSOE saltó a la palestra inmediatamente recordando la dudosa trayectoria ética de Pizarro mientras Solbes se felicitaba de que finalmente empezara a hacer política abiertamente.

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