Millán Gómez
La manifestación celebrada el pasado domingo en Madrid promovida por la Iglesia española “en defensa de la familia cristiana†supone el enésimo ataque de esta institución al gobierno socialista. Desde que el PSOE accedió al poder en marzo de 2004, la postura del clero frente a las decisiones adoptadas por el ejecutivo central en materia social ha sido de buscar el enfrentamiento, la crispación y erosionarlo, en perfecta sincronización con el PP, formaciones polÃticas ultraderechistas afortunadamente extraparlamentarias, ciertos medios de comunicación y diferentes asociaciones ciudadanas. La jerarquÃa eclesiástica ha adoptado una postura de acoso y derribo por una sencilla razón: este Gobierno les molesta y, por lo tanto, hacen lo posible por promover actos que ayuden a cambiar este Gobierno por uno que les guste más, el del PP para más señas. La Iglesia nunca ha perdido por completo su influencia sociopolÃtica y en esta legislatura se ha hecho más latente si cabe. La Iglesia es un agente polÃtico de extraordinaria repercusión mediática y social.