Barañain
Ahora que parece estar todo el bacalao vendido, se nos intenta convencer por los fabricantes de opinión de que la campaña electoral ha sido, en realidad, “aburridaâ€, “mediocre†e “inservible†para motivar, en un sentido u otro, el voto de los electores. Y al hilo de esa apreciación se nos insistirá una vez más en la poca “calidad†de nuestros polÃticos, en la poca consistencia de sus mensajes o en su escaso carisma y, en fin, se insistirá en que, también sobre este asunto, cualquier tiempo pasado fue mejor. Para alguna prensa, tal tipo de mensaje, es el que mejor conviene a su visión equidistante y distanciada del combate que se ha librado en estas últimas semanas. Curiosamente, en no pocos casos, quienes ahora simulan escandalizarse por lo tosco y aburrido de la campaña son quienes, meses atrás, más se empeñaron en advertir al respetable de que, tras el verano, “pintaban bastos†y presagiaban un otoño polÃticamente conflictivo. Se auguraba una larga y dura precampaña que nos habrÃa de resultar a todos insufrible. Sucedió, sabido es, todo lo contrario y el reinicio de la actividad parlamentaria trajo un cierto enfriamiento del clima polÃtico, apenas animado por los zarandeos en el seno del Tribunal Constitucional y poco más. Al menos, hasta que el fantasma de la crisis económica llegó a nuestras vidas. De nuevo, inasequibles al desaliento, los (casi) monopolizadores de la opinión publicada alertaron de que la campaña electoral, en contra de lo que se habÃa previsto, girarÃa muy especialmente en torno a la economÃa. Y eso, decÃan, va a pillar con el paso cambiado al Gobierno. Momento de ansiedad: ¿TemblarÃa Solbes? Sigue leyendo →