Plaza de Bilbao, Madrid

Alberto Penadés 

Hoy vuelvo a mi afición por el callejero, pues me parece un buen día para pedir que una plaza de Madrid recupere por fin su nombre, olvidado por unos y otros. Los hunos y los otros, decía Unamuno, que se inspiró para su primera novela (Paz en la guerra) precisamente en el sitio carlista, y defensa “liberal”, al que la plaza rendía homenaje. (No confundir con la “glorieta” del mismo nombre, que suena a señora con moño).

 

Como muchas plazas cuadradas de la ciudad, abiertas la mayoría por José I (rey “plazuelas” antes que “botella”), fue solar de un convento, los Capuchinos de la Paciencia, que es un nombre dulce. Estuvo ocupada desde 1837 por unos jardines, rodeados de verja, de mucha fama en el siglo antepasado. Está cercada por otras calles de nombre “guiri” (según el DRAE, de guiristino, deformación vascoparlante de cristino), la propia Calle de la Reina, para empezar y, por supuesto, la Calle de la Libertad. A pocos metros vivió Victor Hugo, que también tiene calle.

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