Donde todo empieza

Millán Gómez

Si bien el año natural comienza el 1 de enero, la clase política, fiel a su carácter egocéntrico, inaugura su curso “laboral” en un período que va desde finales de agosto hasta principios de septiembre. Digamos que el horario donde tienen que “fichar” es orientativo. Lo deseable sería que nuestros representantes políticos hayan reflexionado y vengan con las pilas cargadas después del período estival. Ojalá la consecuencia de todo esto sea la consolidación de un clima político más sosegado que deje en agua de borrajas episodios precedentes de peleas donde nadie escucha a nadie cual discusión de colegio.

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Obama y los lobos.

Sicilia

Mientras que aquí este verano y el inicio de septiembre el panorama político se presenta con temas con un ligero toque a recalentado, en Estados Unidos el gobierno de Obama está intentando sacar adelante una de las reformas más ambiciosas, de contenido más potente y de mayores resonancias históricas de las que contiene su programa. Se trata de llevar a cabo una reforma de su sistema sanitario para aumentar más el peso del sector público y extender su cobertura a un mayor número de americanos. 

Estados Unidos posee un sistema de atención sanitaria basado principalmente en la provisión privada del servicio. La familia americana de a pie o bien se paga su seguro sanitario privado, o consigue que forme parte de su remuneración y, por tanto, lo paga la empresa para la que trabaja. Estos costes no son ninguna broma, según datos del informe elaborado por la Casa Blanca para apoyar la reforma en curso: el coste medio de una póliza familiar, si es contratado a través de la empresa, es de 12.680 dólares al año, y este coste puede llegar hasta a doblarse si el seguro se contrata directamente por la familia, y no a través de la empresa donde trabaja. En términos de la renta de los hogares, dichos costes pueden oscilar entre el 8% y el 22% para una familia de renta media, llegando en algún caso hasta el 50%.

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José Manuel Soria, ese simpático “clon”

Chuchango

[Les ruego disculpen el exceso de enlaces externos. Los he puesto porque lo que a continuación sigue es tan irreal que quiero que comprueben que mi imaginación no es tan disparatada como la realidad] 

Desde hace meses los casos de corrupción asolan al PP, tanto a nivel nacional como autonómico o local. La estrategia popular ha consistido en negar la mayor, recurriendo al democrático principio de presunción de inocencia. Esta estrategia no tiene en cuenta que no siempre la inocencia judicial supone inocencia política. Por ejemplo, si no recuerdo mal, los diputados británicos que hicieron uso de sus gastos de libre disposición para cuestiones personales, no cometieron actos ilegales, pero sí inmorales, lo que fue suficiente para que dimitieran o no renovasen su presencia en las listas. Un mensaje claro de que el que la hace, la paga, sin esperar años a que haya una sentencia judicial firme.

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Dime de qué presumes

Aitor Riveiro

Si de algo puede presumir José Luis Rodríguez Zapatero es de tener una facilidad pasmosa para meterse en berenjenales absurdos a cuenta de decisiones que unas veces nadie entiende y otras simplemente no se han tomado.

Este verano político que ahora termina (y que ha durado aproximadamente tres días y un rato gracias al PP y sus indemostradas e indemostrables escuchas ilegales, los editores lo agradecen) nos ha deparado ración doble de esta especialidad de todos y cada uno de los gobiernos de ZP, algunas de las cuales pasarán a las antologías.

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Agárrense que vienen curvas

Padre de familia

Algunos tenemos la tendencia a pensar un poco a contracorriente. No creo que sea mejor o peor que lo contrario, simplemente es mi forma de ser, por genética, educación o para llamar la atención, quién sabe; en todo caso no importa demasiado. Lo cierto es que me gusta poner en duda lo que escucho, incluso cuando siento intuitivamente que es valioso. Digamos que me gusta hacerle homenajes cotidianos a Descartes, “cogito ergo sum”, un gran tipo por muchas razones, una de ellas – reconozco que de interés exclusivamente privado – porque a su costa saqué un 10 en Selectividad, el único de mi larga trayectoria académica (seguramente porque era uno de los primeros autores del temario).

En fin, todo ello a colación de los “brotes verdes” que, a decir de los próceres de la economía mundial, empiezan a arraigar, al punto de que empiezan a proliferar las voces que afirman que “lo peor ha pasado ya”. Oigan, ojalá me equivoque pero me temo que nones, nanay de la China, que decían en mi pueblo. Lo peor es que me cuento entre aquellos que pronosticaban la debacle económica mundial al menos un par de años antes de que empezara…  Sigue leyendo