Obama, la sanidad, el empleo y el déficit

Lobisón 

Tras la pérdida por los demócratas del escaño en Massachusetts que había ocupado Ted Kennedy (sustituyendo a su hermano el presidente) hasta su muerte, se hizo evidente que la presidencia de Obama se enfrentaba  a problemas serios. En primer lugar los demócratas ya no contaban en el Senado con la supermayoría de 60 escaños necesaria para evitar el filibusterismo. En segundo lugar la derrota misma mostraba que habían perdido demasiado apoyo popular, lo que amenazaba seriamente sus posibilidades en las elecciones a mitad de período de noviembre de este año.

Esa pérdida de popularidad reflejaba las dudas sobre la reforma de la sanidad sembradas en el electorado por los republicanos y los lobbies de la medicina privada. Teóricamente sería posible que la Cámara de Representantes hiciera suyo el proyecto de reforma de la sanidad aprobado por el Senado (antes de la pérdida del escaño de Massachusetts) y lo aprobara contando con la más holgada mayoría demócrata, pero entonces los demócratas podrían perder aún más apoyo en el electorado.

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Se acabó lo que se daba

H2S3

Eso al menos es lo que parece deducirse del giro del Gobierno hacia la ortodoxia económica. Bien explicaba Barañaín ayer los límites de dicho giro, que no va a afectar, al menos en principio, a las partidas presupuestarias que el Gobierno Zapatero viene considerando como más sensibles desde hace cinco años (becas, pensiones, dependencia, I+D+i, Ayuda al Desarrollo, etc). Pero no deja de ser cierto también que el mantra del Gobierno frente a la crisis – “los más humildes no van a pagar la factura de la crisis porque el gasto social no se va a recortar” – cada vez resuena con menos fuerza.

Como no podía ser de otra manera, que diría cualquier redundante a la moda, porque las medidas extraordinarias de gasto público para compensar la sequía de liquidez privada no pueden prolongarse indefinidamente. Bueno, en realidad, en teoría sí podrían prolongarse, otra coas son las consecuencias que ello conllevaría para España si optara por esa vía en solitario, cuando las principales economías del mundo están optando por echar el freno.

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El tiempo de las reformas

Barañain 

La secuencia de malos datos económicos de los últimos días, con un déficit público crecido hasta el 11,4% del PIB  y una cifra de parados superior a los  4,3 millones – que condicionará totalmente la política social para los próximos años-, ha empujado al Gobierno de Zapatero a recortar el gasto.

 En un claro intento de mostrar solvencia y credibilidad ante unos mercados desconfiados, el Gobierno ha querido enviar unas  señales claras – plan de austeridad, reforma en el sistema de  pensiones y cambios en el mercado laboral-, con las que además se marcan convenientes distancias, dicen, frente al ejemplo de la debacle griega, que amenaza con extenderse a otros países de la eurozona. Y eso pese a que, como bien dijo Zapatero días atrás en el foro de Davos, “España tiene un historial de país serio” en el que “la deuda está veinte puntos por debajo de la media de la eurozona”. Esa seriedad exige tomar medidas que pueden implicar un desgaste político ahora aunque sus beneficios se verifiquen en un futuro. En eso consiste, a veces, tomar la iniciativa política.  Sigue leyendo

A 4 yardas de la EndZone

Julio Embid

Hola a todos. Sabiendo que no es un tema muy común en Debate Callejero, hoy voy a hablar del espectáculo más grande del mundo, el más visto, el de los anuncios más caros, el que más dinero mueve: la Superbowl de la NFL de football americano.

Así es, y digo espectáculo, show, business, luces y lentejuelas y no deporte, porque el football americano no lo es. En España, y a este lado del mundo libre, no es excesivamente popular, por fortuna para nuestra juventud y es que los precios de cascos, petos, hombreras y armadura hacen imposible que ningún colegio público o privado pueda hacer un equipo infantil, y siempre dos piedras o dos mochilas podrán ser una portería del fútbol normal, corriente y moliente. Muchos no distinguen el football del rugby pero se parecen lo mismo que el motociclismo a los rallys, en que lo importante es llegar el primero, pero todo lo demás es distinto. El rugby es el deporte de los villanos jugado por caballeros, más británico que el té de las 5 o’clock, donde prima el equipo, los valores de unión y compromiso tribal (el 6 naciones) frente a las individualidades de los yanquis. El football americano representa perfectamente los valores norteamericanos: fuerza, individualismo, especialización, violencia, el todo vale, el nulo respeto por los oponentes y las animadoras guapas operadas.

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