Tres cruces

Lobisón 

Están clavadas tres cruces en el monte del ajuste. La primera y más fácil de ver es la mala situación política. El recorte ha sido aprobado por un solo voto, los sindicatos amenazan con una huelga general si no hay acuerdo para la reforma laboral y ésta se hace por decreto. Duran i Lleida, que al menos ha tenido la coherencia de abstenerse pensando en lo que sucedería con la economía española si no se aprobaba el recorte, exige que se adelanten las elecciones, y la aprobación de los presupuestos de 2011 puede estar en el aire si Zapatero no tiene éxito en la tarea —que él mismo se ha fijado— de construir consensos más amplios en el futuro inmediato.

La segunda cruz es bastante mayor desde una perspectiva global: los mercados financieros se han impuesto sobre los gobiernos democráticos. Independientemente de lo que todos podamos lamentarnos por el cambio de posición del gobierno, la alternativa era peor. Por un lado un encarecimiento de la deuda que habría llevado también al recorte del gasto, por otro una crisis imparable del euro, que ciertamente nos habría dejado a todos en una muy mala situación, pero sobre todo a una economía muy endeudada (en euros y dólares) como la española, para la que una devaluación, si saliéramos del euro, tendría consecuencias desastrosas.

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