Lope Agirre
Jesús Eguiguren, presidente del PSE-EE, se encuentra últimamente en el «ojo del huracán». Pocas veces unas declaraciones de un político en activo y con un cargo destacado han generado tantas reacciones, casi todas en contra, y en tonos desabridos y amargos. Sabiendo que la figura de Eguiguren provoca tantas simpatías como antipatías, tantos odios como amores, tan sólo pretendo, sin valorarlo personalmente, tratar de explicar lo que ha provocado el revuelo y enfado actuales, así como de interpretar sus palabras desde el contexto de la política vasca, edificada, a veces, sobre arenas movedizas.
El texto de Eguiguren se titula «Reflexiones y propuestas para un futuro en paz y convivencia», y es el epílogo de un libro en el que cuenta, con la ayuda de un conocido periodista de El País, la historia del último (por ahora) y fallido (como los anteriores) proceso de paz. En el mismo texto, asimismo, se hace un resumen sucinto de las conversaciones de Loyola, que, como todos sabemos, bien pudieron ser y no fueron, quimeras que transitaron entre la realidad y el deseo.