El Dios de Israel

Ricardo Parellada 

Durante la travesía del desierto, mientras el pueblo de Israel huía, guiado por Moisés, de la esclavitud que había sufrido en Egipto, Dios transmitió al pueblo que había elegido, a través de su guía, infinidad de prescripciones y algunas promesas. Entre ellas, Dios asegura a su pueblo lo siguiente: 

“Marcaré las fronteras de tu país: desde el Mar Rojo hasta el mar de los filisteos (es decir, el mar de Gaza) y desde el desierto hasta el Río (es decir, incluyendo Cisjordania). Los habitantes de ese país los pondré en tus manos y tú los echarás de tu presencia. No harás alianzas con ellos ni con sus dioses y no les dejarás habitar en tu país, no sea que te arrastren a pecar contra mí, adorando a sus dioses, que serán para ti una trampa.”

(Éxodo, 23, 31-33)

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