Lo que gana un investigador

Alberto Penadés 

Aunque hoy está sucediendo el debate del estado de la nación me siento incapaz de añadir gran cosa sobre lo que todavía estoy escuchado. Lo que me gustaría compartir hoy para abrir la tertulia tiene que ver con la universidad, pues me encuentro de regreso, por unos cuantos días, en la que solía darme trabajo. El reencuentro ha vuelto a convencerme de mi muy sentida animadversión hacia la “autonomía universitaria”, principio lamentablemente inserto en la Constitución y que mientras allí siga se podrá siempre invocar para hacer impensables reformas muy necesarias. El día que se abra eso que los periodistas gustan llamar “el melón” -me pregunto por qué- yo lo aligeraría muy a gusto de esa pepita. 

Un buen indicador comparativo de la capacidad investigadora, lo dan las ayudas de Consejo Europeo de Investigación. En cuatro convocatorias del CEI (se trata de ayudas individuales, no a las instituciones, y son enormemente selectivas) España ha obtenido el 6,5%,  algo que, si uno mira la situación de la universidad, es un verdadero logro, aunque nos sitúa no sólo a bastante distancia de las potencias científicas europeas, sino por detrás de algunos, por su tamaño, más modestos, como Holanda y Suiza (los datos se publican en la web del CEI (ERC en inglés)). Es indudable que en España hay gente con talento, imaginación y capacidad de trabajo, no son cualidades “nacionales” ni el tenerlas ni el carecer de ello. ¿Se puede ir más lejos que el 6,5%? Posiblemente no mucho, al menos sin grandes reformas.  Sigue leyendo