H2S3
Eufórico, obviamente, no hay necesidad de debatir nada, como tampoco sobre la situación económica, peliaguda, o sobre el Estatut, sobre el que el Tribunal Constitucional ya ha dicho su palabra, la última tal y como determina la Constitución.
De lo que sà convendrÃa debatir es de cómo pueden nuestros representantes democráticos arrimar el hombro para mitigar las consecuencias de la crisis y sacarnos de ella lo más rápidamente posible. Pero esto no va a pasar, como todos sabemos.