Los pecados de la virtud

Lobisón

Tras el reconocimiento por parte del gobierno griego de que no podrá cumplir este año los objetivos de déficit y deuda acordados con la UE y el FMI, parece que los responsables comunitarios han dejado la puerta abierta al desembolso de un nuevo tramo de ayuda, admitiendo de forma implícita que la desviación es una consecuencia del efecto recesivo de las propias medidas de ajuste exigidas a Grecia.

Esto supone que tales medidas no eran realistas, en la medida en que su efecto sobre los ingresos era superior a la reducción del gasto que era el primer objetivo. Nada nuevo para quienes recuerden la agonía de Argentina en 2001. Lo que es nuevo es que la UE debería haber estado en condiciones de fijarse metas más realistas, que mantuvieran la economía en marcha a la vez que reducían el gasto público. La UE, además, está en condiciones de prestar ayuda financiera a Grecia para abordar esta dolorosa transición.

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