Millán Gómez
El Lehendakari ha decidido dar un golpe de timón. Ante una eta más debilitada que nunca y con el menor apoyo social de su violenta historia, Patxi López considera que es el momento de apostar fuerte por ver el final de la organización terrorista. Existe la intuición de que los partidos constitucionalistas vascos están tirándose de los pelos por el miedo a perder el poder debido a la crisis acuciante que se está llevando por delante ejecutivos de medio mundo, sean progresistas o conservadores. No solo las duras olas de la recesión han tumbado gobiernos de izquierdas y en este aspecto debemos estar atentos a lo que pueda suceder próximamente en Francia (tras la victoria por mayoría absoluta de la izquierda en el Senado, insólita desde 1958) y Gran Bretaña. El PSE accedió hace poco más de dos años a Ajuria Enea y tiene el miedo latente de perder el poder tras tantos laboriosos, fríos y duros años luchando contra las adversidades sanguinarias por llegar a gobernar. Sería una verdadera lástima. Por ello y entre otras razones, deben apostar fuerte. Y así lo ha hecho López.