La Gran Transformación

Frans van den Broek

El problema con las grandes transformaciones es que casi nunca se sabe qué dirección van a tomar. No es difícil recordar la ingeniería social del finado Stalin: transformó a sus súbditos en monstruos, imbéciles o amedrentados, cuando no en prisioneros o exiliados. Al resto les asignó un par de metros de tierra para su eterno reposo, y todo esto en un país poseído en aquel entonces por un espíritu idealista que hubiera hecho mucho más fácil una verdadera alquimia política hacia la piedra filosofal de una sociedad un tanto más justa y equitativa. Es cierto, algo se logró, como industrializar a un país agrícola y atrasado, extender la alfabetización, salud accesible, eliminación (literal, muchas veces) de la miseria. Pero a un costo casi inimaginable para un habitante actual de occidente.

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