Gobierno de fieles

Millán Gómez

Rajoy se ha visto obligado a anunciar sus primeras decisiones. Agotó hasta el último momento. Nada sabíamos sobre sus ideas ni sobre sus hombres de confianza. Durante el discurso de investidura, Rajoy apenas concretó detalles. Sí dejó claro que subirá las pensiones, cuestión positiva en un ámbito donde Zapatero se ganó un gran número de protestas con las famosas medidas del funesto mayo de 2010. Más allá del “morbo” por contemplar un enfrentamiento dialéctico entre Rajoy y Amaiur, la noticia residió en que CiU, socio potencial de PP en el Congreso, votó en contra de la vestidura, lo que sorprendió en Génova. El PP es fiel ayudante de CiU en la Generalitat de Catalunya. Quizás la situación que se dio esta semana en Madrid es simplemente un gesto de cara a la galería en el que los convergentes demandan así mayores gestos de acercamiento por parte de los populares. O que a Durán i Lleida no lo reciben con protocolo de Jefe de Estado en su suite del Hotel Palace, vaya usted a saber. Así a todo, el PP poco o nada va a necesitar de la derecha catalana al poder presumir del comodín de la mayoría absoluta.

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