Lobisón
La reunión de hoy en París de varias fundaciones de centroizquierda, en torno al candidato socialista a la presidencia de Francia, François Hollande, parece tener como objetivo, además del muy lógico de arropar a Hollande, apuntar una alternativa europea a la política de austeridad fiscal sin crecimiento que se plasmó en el tratado de comienzo de marzo. Esta idea tiene dos aspectos que merecen analizarse por separado.
El primero, y muy obvio, es que la aceptación del dogma y los plazos de la consolidación fiscal fijados por la UE deja a la izquierda europea en una situación insostenible. No sólo porque los recortes crean desempleo adicional y desincentivan la actividad económica, además de deteriorar los servicios públicos de educación y sanidad, sino porque van acompañados de medidas más ideológicas que pragmáticas, como la segunda reforma laboral española, que recortan los derechos individuales y colectivos de los trabajadores sin aproximar en ningún sentido el momento de la recuperación económica y del empleo.