En la frontera

José D. Roselló

En un post de esta misma semana su autor ironizaba con el carácter invasivo del término «economía española» que pareciera, en el discurso cotidiano, haber canibalizado hasta hacer desaparecer al término «sociedad española». Puede ser que no le falte razón. El autor, en su post, parecía referirse especialmente a las cifras del paro: siempre se dice de ellas que son frías y que tras de ellas, o en su origen, hay dramas y sufrimiento personal. Seguro que es así.

La mordacidad irónica del articulista mencionado suscita una (suscita varias, de hecho) pero al menos una, reflexión ¿Se puede medir el sufrimiento de una sociedad sin mezclar, aunque sea por una vez, lo económico? Fácil no es, desde luego, quizás porque hay cosas demasiado elusivas para aceptar una definición externa y una división en unidades.

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