Huelga precipitada

Millán Gómez

Se cumplieron los pronósticos. Los sindicatos han convocado una huelga general para el próximo 29 de marzo. El anuncio llega menos de tres meses después de que Mariano Rajoy accediese a La Moncloa como Presidente del Gobierno. No han esperado a los cien días de rigor. Podemos poner en tela de juicio si es conveniente respetar o no esos días protocolarios. No es un contexto al uso, sin duda. Estamos inmersos en la mayor crisis económica en décadas. No se puede aplicar la norma general. Así a todo, no hubiese estado de más aplazar unas fechas esa huelga. La desafección hacia los dirigentes y agentes sociales, ya sean políticos, sindicatos, etcétera, es patente. Y va a más. Los supuestos portavoces de los trabajadores han perdido credibilidad en los últimos tiempos. Lo peor de todo es que no se vislumbra apenas autocrítica. La huida hacia delante es el denominador común de quienes desde un espectro u otro dirigen los designios de nuestro país.

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