
Todos los articulistas del Debate Callejero en su sexto año
Barañaín
Pesadilla
Habían pasado años desde que se inició el proyecto. Me dí cuenta de que las cosas no marchaban bien en el blog cuando Amistad Cívica, que había dejado la sana psicodelia, perdió la memoria por su abuso de la ketamina y empezó a divulgar con pasión de apóstol mormón la palabra de Rajoy, haciendo campaña por el PP en las elecciones cantonales francesas, mientras LBNL, con tanto cambio de nick, olvidaba su clave de acceso a DC y tuiteaba con Herman Tersch y Sánchez Dagó, descubriendo en ello un placer inesperado. Pese a haberse hundido por fin el euro, tal logro no había calmado a Don Cicuta que necesitaba dosis crecientes de haloperidol para controlarse (y a veces se quedaba con la mirada como perdida musitando: “¡ahora, a por el dólar!”), ni había disuadido a Lobison de intentar llevar al buen camino a Angela Merkel, a la que dedicaba sonetos alejandrinos subidos de tono y regalaba libros de la novísima novela negra bielorrusa.
Salaberría, tal vez víctima del “burn out”, practicaba técnicas vudú con una Barbie de la que ya no recordaba si representaba a Rosa Díez o a Elena Valenciano, mientras Pratxanda, decepcionado con el curso de las cosas en Charneguistán pero inasequible al desaliento, escudriñaba el muy floreciente movimiento independentista en el estado norteamericano de Vermont. Alberto Penadés promovía manifiestos de abajo-firmantes en defensa del “federalismo concéntrico” (tras el sonado fracaso del “federalismo asimétrico” y del “autonomismo de densidad variable”) y José S. Martínez descubría, horrorizado, que hasta los niños de remotas aldeas kirguises obtenían mejores PISA-resultados que nuestros escolares.
Frans Van Den Broek, harto de literatura culta, descubría con emoción a Corín Tellado y las obras completas de Marcial Lafuente Estefanía y Jose D. Roselló, harto de docencia desinteresada e infructuosa en Debate Callejero (”¡es como echar margaritas a los cerdos!”, se decía en sus momentos de bajón), metía horas en el gimnasio para cultivar sus pectorales. Magallanes, en plena crisis espiritual tras la caída de Obama, no sabía si hacer el camino de Santiago o peregrinar a Las Vegas, disfrazado de Elvis Presley. Por allí precisamente, en el desierto de Mojave, había sido visto por última vez Antesala, vagando sin rumbo tras la derrota de los demócratas.
Desengañadas de la blogosfera, Marta volvía al estudio con ímpetu renovado y acumulaba múltiples oposiciones dispuesta a batir un récord Guiness y Sarah se forraba a base de criar y vender una nueva especie de ranas bermejas con pedigrí que hacía furor entre los borjamaris con adosado y jardín. Movidos por su inagotable ardor combativo, Senyor_G, Señor_j y Pedro Luna intentaron en vano descender en paracaídas sobre el Congreso de los Diputados, desoyendo las llamadas a la prudencia de Trigo Limpio – ¡mira que les repetía “tiempo al tiempo”! -, pues un tornado inoportuno los desvió hasta el islote Perejil sin que nadie se percatara de su aterrizaje allí hasta que, confundidos con agentes marroquíes, fueron secuestrados por un comando anfibio del Polisario (reconvertido en franquicia de Al Qaeda). Fernando y Polonio intentaban, entre fino y fino, recaudar fondos para pagar su rescate: de momento, sólo sus hígados (los de Fernando y Polonio) se habían dado por enterados.
PMQNQ, secundado por Parellada y otros irreductibles, impulsaba un nuevo blog dedicado a la `nueva cocina tasca´ y así, de tasca en tasca, se lo pasaban francamente bien aunque a ratos añoraban los tiempos en que desafiaron al pirronismo mendaz. A mí me pilló lejos la iniciativa porque estaba cultivando tomates cherry en un asentamiento judío haredí vecino a Hebrón pero supe que no les fue mal y que su mayor éxito fue la gira gallega en la que consiguieron enrolar de nuevo a A Verlas, Pablo Franco y Millán, así como una generosa subvención de don Amancio Ortega, vizconde de Zara.
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