La investidura se pone dura

Senyor G

Al ir a la carrera, aunque sea como espectador, comentamos menos que antaño, pero quiero aprovechar el “Princesas y reinas” de Juanjo Cáceres para hilar el día a día que nos viene. Él hilvanaba un relato histórico para destacar la importancia de que por primera vez una mujer como Leonor fuese proclamada heredera del Reino de España sin cuestionamientos y afeaba la conducta de no presentarse a la jura de la Constitución por parte de las ministras de Podemos y del de Izquierda Unida. Destacaba en su crítica además de la relevancia histórica de esta jura lo desafortunado desde el punto de vista institucional.

Le doy la razón en que en general, y más tal como está el patio, yo creo que los ministros deberían haber estado y que tenemos que ser cuidadosos desde nuestro espacio en cuidar lo institucional. Aunque las derechas en el Consejo General del Poder Judicial y alguna asociación de jueces no parecen creérselo. Discrepo del señor Cáceres en lo que destaca en la toma como un importante hecho en la historia de los derechos de la mujer; no lo creo. Cuando dice “Teniendo en cuenta las limitaciones que la Constitución impone a las mujeres para acceder a la Corona” me da pie a decirle que mis limitaciones o las de mi heredero son mayores que las de Leonor. Quizás el Senyoret_U tenga alguna más como consorte, aunque por lo que se ha comentado, Leonor y él frecuentan ambientes diferentes. Sigue leyendo

Contando las horas, tensando la cuerda

Carlos Hidalgo

Dicen que para cuando este artículo esté publicado es bastante posible que Puigdemont haya firmado el pacto con el PSOE y que la investidura de Pedro Sánchez sea un hecho.

Es mucho decir. No sólo porque el expresidente de la Generalitat, autoproclamado seudomonarca de Cataluña, es impredecible, sino porque hay otros actores en este drama que también lo son. Para empezar los diputados de la extinta CiU, ahora llamada Junts, de los que alguno se puede desmarcar para erigirse en representante de la militancia independentista que votó que no a apoyar a Sánchez. Pero tampoco olvidemos a Podemos, ahora integrado mal que bien en Sumar, que quiere protagonismo a toda costa y bien puede querer dinamitar la investidura como canto del cisne y para llamar la atención, en una jugada que sería muy propia de Pablo Iglesias Turrión, el líder de facto de la formación morada. Además, la enorme presión en la calle ejercida por pequeños grupos de ultraderecha, contrarios a la amnistía, podría hacer que cualquier otro de los diputados que necesita el PSOE puedan cambiar el sentido de su voto, al ceder a las presiones o al querer apuntarse un tanto populista de cara a su electorado. Sigue leyendo

Princesas y reinas

Juanjo Cáceres

La jura de la Constitución por parte de Leonor, el pasado 31 de octubre, confirmaba a la primogénita de Felipe de Borbón como heredera al trono. Ese paso, que a muchos les puede parecer anecdótico y propio de un modelo de jefatura del estado caduco, tiene una relevante dimensión histórica que no es baladí destacar, se esté o no de acuerdo con la continuidad de las monarquías constitucionales. También a pesar de que sea inevitable que dicho acto se haya convertido, en buena medida, en un evento para ganar aceptación y rédito por parte de la familia borbónica y para promover su permanencia en el trono.

Es necesario hacer un poco de historia. Hasta la fecha, sólo una mujer se ha sentado en el trono de España: Isabel II. Isabel la Católica nunca fue otra cosa que reina de Castilla. Su hija, la reina Juana, heredera de los derechos dinásticos de sus padres, los Reyes Católicos, fue privada de ejercerlos por su discutida condición de loca, en beneficio de su esposo Felipe, primero; de su padre Fernando después, convertido en regente de Castilla mientras ella ingresaba en el real monasterio de Santa Clara; del cardenal Cisneros, y, finalmente, de su hijo Carlos, el rey emperador. Tanto la violencia monárquica ejercida contra Juana, como la guerra civil desatada en su momento en Castilla por la designación de Isabel la Católica como heredera, nos evidencia el elevado coste que tuvo para ambas su voluntad de ejercer los derechos dinásticos. Sigue leyendo

Crypto-estampitas

Julio Embid

Ayer recibí un WhatsApp de un teléfono desconocido. Decía que: «Buenas tardes, aquí tenemos un trabajo online a tiempo parcial donde puedes ganar entre 100 y 500 euros al día. Si quieres un trabajo por favor respóndeme». Miré el teléfono y por su prefijo descubrí que era un teléfono de Iowa (EEUU). Yo que no conozco a nadie de Iowa, ni prácticamente a nadie que viva en Estados Unidos, empecé a sospechar. Después ví que el salario era bastante desproporcionado. Dudo que haya pocos no futbolistas, ni notarios, ni farmacéuticos en pandemia que ganen 500 euros al día por una jornada a tiempo parcial.

Evidentemente decidí contestar con el troleo y hacerme pasar por el capitán de un crucero de batalla estelar caótico en guerra aeroespacial contra los Ángeles Oscuros. Mi interlocutor no quiso continuar, ni ofrecerme más la oportunidad de ganar esos dineros, cuando yo lo que necesitaba eran misiles de vórtice y cañones de plasma. Sigue leyendo

Tres cositas

LBNL

¿De qué escribir con tanto que pasa? El juramento de la Princesa fue bonito, elegante, institucional, y augura estabilidad. Y sin embargo, soy y seguiré siendo republicano convencido. De otra parte, el acuerdo sobre la futura ley de amnistía con ERC y la foto con Puchi, que permitirán la investidura de un nuevo gobierno progresista la semana que viene, algo muy bienvenido pero que augura más campaña de acoso y derribo de la derecha, siempre esperanzada con que los pactos de la izquierda revienten para volver al poder que les pertenece porque son los únicos que saben qué le conviene a España-aña-aña. Pero su patriotismo hipócrita – nunca arriman el hombro desde la oposición cuando vienen mal dadas (COVID, crisis financiera, ETA…) – no esconde que el pacto con los indepes puede salir mal si se revelan más irredentos que domesticables, por mucho que confíe en lo segundo y no solo por voluntad sino fijándome en el efecto de los indultos. Y finalmente, por si fuera poco, Israel invade Gaza por tierra intensificando su bombardeo, que mata a civiles a mansalva, día tras día, haciéndonos olvidar rápidamente – lamentablemente lo pronostiqué aquí a los pocos días del atroz ataque de Hamás – la barbarie de la que fue objeto y el antisemitismo latente en muchos barrios – no solo de la izquierda – y el odio abierto a Israel en gran parte del mundo árabe. Lo que propicia que cuando me manifiesto en contra de la barbarie israelí no me guste la mayoría de la gente que me acompaña, de la misma forma que cuando denuncio el terrorismo de Hamás, tampoco coincido – ni de lejos – con la derecha facha y mesiánica que gobierna Israel. Por lo cual, me acusan de todo desde ambos bandos y me doy con un canto en los dientes cuando la crítica es solo por equidistancia. Sigue leyendo